CUANDO EL ALMA DE LOS NIÑOS DUELE

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta las emociones y los pensamientos del niño. Puede afectar y alterar los patrones de alimentación, sueño y pensamiento. No es lo mismo que sentir tristeza o estar decaído, ni tampoco es indicio de debilidad personal, ni constituye un estado que pueda disiparse o modificarse a voluntad.

No son solo los adultos los que se deprimen. Los niños pueden sufrir también de depresión, el cual es un trastorno tratable.

Aproximadamente un 5% de la población general de niños padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una perdida o que tienen un desorden de la atención, del aprendizaje, de la conducta, o de desórdenes de ansiedad, corren mayor riesgo de sufrir depresión. La depresión también tiende correr en las familias de niños con este desorden.

El comportamiento de los niños deprimidos puede ser diferente al comportamiento de los adultos deprimidos. Recomendamos que los padres estén atentos a los síntomas de la depresión que puedan presentar sus niños, a fin de crear una cultura preventiva frente a la posibilidad de la presencia de un trastorno. Según Kovacs (1986), tristeza, ideaciones negativas, sentimientos de culpa y problemas en sus relaciones interpersonales, forma parte del trastorno.

Síntomas de la depresión según la edad

  • Menores de 7 años: llanto inmotivado, quejas somáticas (cefaleas, dolor de estómago), irritabilidad, retraso psicomotor y afectivo, fobia escolar, encopresis, enuresis, berrinches frecuentes, enlentecimiento motor, abulia (falta de voluntad o energía para hacer algo).
  • 7 años a edad puberal: quejas somáticas, agitación psicomotriz, agresividad, apatía, tristeza, aburrimiento, falta de concentración, bajo rendimiento escolar, fobia escolar, trastornos de la eliminación (enuresis o presis), trastornos del sueño (insomnio o hipersomnia), astenia, abulia, desmotivación, irritabilidad, no alcanzan el peso para su edad cronológica, falta o aumento del apetito, hipersexualidad, indecisión, ideas obsesivas, ideas recurrentes de muerte, trastornos de conducta en la escuela y en la relación con sus padres.

Algunos niños tienen dificultad para reconocer y entender el significado de algunos síntomas o de comunicar lo que sienten o piensan a otras personas, por eso algunos criterios de diagnósticos es difícil reconocer. Por lo tanto, es importante la observación de su rostro, vestimenta, actitudes, etc., y la información que podemos obtener.

El diagnóstico y el tratamiento temprano de la depresión es esencial para recuperar a los niños deprimidos. La terapia cognitiva conductual a comparación de otras terapias es la que ha tenido mayor efectividad en estos tipos de trastornos. El tratamiento también puede incluir el uso de medicamentes antidepresivos, en algunos casos.

Como prevenir la depresión infantil

  • Predique con el ejemplo
  • Ayude a su niño a divertirse y sentirse bien
  • Ahórrele sufrimientos innecesarios
  • Promueva la armonía familiar (escolar)
  • Edúquelo con afecto y coherencia
  • Entrénelo para tolerar la frustración
  • Hágalo responsable, no culpable
  • Moldee un estilo cognitivo racional
  • Fortalezca su autonomía

 

 

 

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