VIDA DE PAREJA Y SÍNDROME DE DOWN

La unión de dos personas es un deseo tan normal y natural para una persona con síndrome de Down como para cualquiera de nosotros; sin embargo, la idea que aún predomina es que no se deben casar, y también hacemos cosas muy sutiles para persuadirles de ello. Por otro lado, la vida en pareja es uno de los grandes dones del ser humano, una enorme fuerza vital, un poderoso estímulo que ayuda a salir de sí mismo y afrontar la vida con nuevas perspectivas.

Hay que tener en cuenta que las personas con síndrome de Down pueden amar como cualquier otra persona, su amor no es menos intenso por el síndrome que tienen,  al contrario  son seres que logran comprender que es un amor duradero y verdadero, puesto que muchas personas con este síndrome van a la universidad y obtienen sus propios doctorados e incluso consiguiendo excelentes notas, por ende, tienen toda la capacidad de tener una vida sexual y amorosa de forma placentera.

Ahora, dentro de una vida en pareja esta la parte de la sexualidad que no es sólo coito, es atracción, protegerse, tener una relación estable, basada en que ambas personas puedan disfrutar de momentos agradables y muy especiales;  es aquí donde también nace la intensión de enamorarse y querer formar una familia ya sea con hijos o sin ellos; asimismo tienen la libertad y capacidad de poder desarrollar actividades para el sustento de su futuro en común.

Añadiendo al párrafo anterior, la sexualidad en  personas con discapacidad no es “diferente” como muchas personas creen,  puesto que la sexualidad es una dimensión de la personalidad que está presente en el comportamiento, es una función biológica y afectiva, y no existen diferentes sexualidades. Ahora todos somos seres sexuados desde que nacemos hasta que no estamos en la tierra, y la sexualidad se expresa en todo lo que la persona hace parte de su personalidad misma hacia el mundo exterior.

Por otro lado, debemos considerar que toda persona tiene como meta ser feliz y que las demás personas tienen que respetar las decisiones, como a tener  su propio derecho de tener pareja; no somos nadie para negarles su felicidad, puesto que cada persona es un mundo único e irrepetible  y cada mundo tiene distintas posibilidades, capacidades para amar y ser amado de la misma forma, logrando así una estabilidad emocional.

En conclusión, una vez más la realidad nos demuestra que nos falta aún más informarnos, entender y comprender que las personas con síndrome de Down son seres que desean y a su vez  pueden lograr vivir en pareja y formar su hogar, ya que como todos nosotros tienen ese derecho de conocer y compartir momentos especiales con la persona escogida, la cual podría llegar a ser esa una gran motivación que todos anhelan tener.

Preparémonos para ayudarle a toda persona con síndrome de Down a hacer realidad sus proyectos de vida, no basta con reivindicar derechos, hay que comprender las necesidades afectivas de las personas con  síndrome de Down que no tienen por qué ser diferentes que las del resto de la población, ni vivirlas distintamente, y para ello hay que saber escucharlas, respetarlas, ser solidarios con ellas y educarnos.

Psi. Karen  Jenny Espinoza Chávez

 

 

 

REFERENCIAS:

Garvía, B. y Pruf  (2014). La vida en pareja con el síndrome de Down, 18 (1) ,13- 17.https://www.ndsccenter.org/wp-content/uploads/La-vida-en-pareja-con-el-sindrome-de-Down2.pdf

Garvía, B. y M José (2009).  La vida sexual y afectiva de las personas con síndrome de Down,  43(1)- 12-17. http://riberdis.cedd.net/bitstream/handle/11181/3342/La%20vida%20sexual%20y%20afectiva.pdf?sequence=1&rd=0031171210443604

Síndrome de Down: vida adulta revista (22 de febrero del 2016). La vida en pareja de personas con síndrome de Down. https://www.sindromedownvidaadulta.org/no22-febrero-2016/articulos-no22/la-vida-en-pareja-de-las-personas-con-sindrome-de-down/